El viceministro para Temas Multilaterales del Ministerio para Relaciones Exteriores y Comercio Internacional, Joaquín Pérez Ayestarán, reafirmó este viernes, desde Nueva York, Estados Unidos, el compromiso de la República Bolivariana de Venezuela con una cultura de paz fundamentada en los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Durante su participación en la Reunión Ministerial del Grupo de Amigos de la Alianza de Civilizaciones, celebrada en el marco del 81° período de sesiones de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el diplomático venezolano destacó la importante responsabilidad del bloque ante la creciente polarización, intolerancia y desconfianza que se manifiesta en el mundo.
En este sentido, resaltó que la Alianza debe “ayudarnos a tender puentes donde existen diferencias y a reconstruir la confianza allí donde las divisiones amenazan nuestra propia convivencia”, por lo que abogó por el avance del grupo con orientación a la acción, “fortaleciendo la educación para la paz; empoderando a los jóvenes y a las mujeres como agentes de diálogo; promoviendo el intercambio intercultural e interreligioso; y utilizando responsablemente las nuevas tecnologías para acercar a nuestras sociedades”, puntualizó.
Pérez Ayestarán ratificó el compromiso de Venezuela con el fortalecimiento del diálogo nacional, así como con la reconstrucción de la confianza y avanzar hacia un mayor entendimiento entre los venezolanos y las venezolanas, por lo que el Gobierno Bolivariano impulsa el “Programa para la Paz y la Convivencia Democrática”, que está dirigido a priorizar el diálogo sobre la confrontación y reconocer que las diferencias existentes en la sociedad venezolana no tienen por qué convertirse en divisiones irreconciliables.
Asimismo, recordó la Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática, promulgada a principios de 2026, como un instrumento legal que constituye una expresión concreta del esfuerzo y compromiso de Venezuela para “contribuir a la paz social, la convivencia democrática, el pluralismo y la reconciliación nacional”.
“Esa misma convicción guía nuestras acciones en el escenario internacional. La coexistencia entre las naciones requiere diálogo y respeto, pero también exige superar prácticas de coerción, exclusión e intolerancia que causan dolor y sufrimiento, profundizan las divisiones y erosionan la confianza necesaria para garantizar una cooperación eficaz entre las naciones”, subrayó el diplomático.