En el marco del bicentenario de la instalación del Congreso Anfictiónico de Panamá, la Oficina de Fronteras del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores, bajo las directrices del canciller Yván Gil, reafirma su compromiso con el ideal de unión regional.
Este histórico congreso marca el desarrollo del proyecto político más ambicioso del Libertador Simón Bolívar, siendo recordado hoy como la base necesaria para que los Estados latinoamericanos y caribeños solventen sus diferencias mediante el diálogo y la cooperación.
Para celebrar este bicentenario, Venezuela ha desarrollado una agenda de actos conmemorativos orientados a realzar el pensamiento bolivariano y analizar los retos actuales que enfrenta la integración regional.
El Congreso de Panamá, concebido en 1826, no fue solo un encuentro diplomático, sino la materialización de una visión estratégica de hermandad, cooperación y equilibrio mundial que continúa vigente como una tarea pendiente para las naciones del continente.
Sobre la trascendencia de este legado, el historiador Ubaldo García, de la Fundación Amigos de Nuestra Historia (estado Trujillo), señaló que el término "anfictiónico" resume la esencia del proyecto bolivariano: una liga de naciones basada en la fraternidad, la amistad y la participación conjunta para el crecimiento mutuo.
"Bolívar hablaba de darle equilibrio al mundo; esa propuesta de unir a los países no solo en la defensa y el comercio, sino en la colaboración plena, sigue siendo un plan por ejecutar", enfatizó.
Al analizar las dificultades históricas que enfrentó el proyecto, como las distancias geográficas, la falta de comunicaciones de la época y los intereses personalistas que derivaron en la fragmentación de la Gran Colombia, el experto resalta que el ejemplo del Libertador debe trascender las barreras del tiempo.
Para la Oficina de Fronteras, conmemorar el bicentenario de este Congreso es un acto de soberanía y responsabilidad institucional. En un mundo complejo, la visión de Bolívar —que privilegió la liberación sobre la conquista y la unión sobre la división— se mantiene como el horizonte estratégico para el fortalecimiento de nuestras relaciones internacionales, consolidando una región que avanza unida hacia el desarrollo pleno y la paz.