Fotógrafo: Yadriel Martínez
En el marco de la conmemoración del natalicio del Apóstol cubano, José Martí, y de la rebelión del 4 de febrero (4F) de 1992 en Venezuela, el Instituto de Altos Estudios Diplomáticos “Pedro Gual” (IAEDPG) realizó el conversatorio titulado “Bolivarianismo Vs Monroísmo, Soberanía e Independencia Vs Injerencia Colonial”.
El evento, que tuvo lugar en el auditorio “Alí Rodríguez Araque” del IAEDPG, constituyó un espacio de profunda reflexión estratégica sobre el papel de la Revolución Bolivariana ante las amenazas actuales del imperialismo, y contó con la ponencia magistral de la viceministra para Asia, Medio Oriente y Oceanía del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores y directora de la citada academia diplomática, Tatiana Pugh, quien instó a los presentes a un proceso de "repolitización y remoralización" necesario para enfrentar la coyuntura compleja que atraviesa la nación.
Durante su intervención, planteó una interrogante fundamental para el movimiento revolucionario: ¿Qué significa hacer una Revolución?, definiendo “la revolución como la capacidad de transformar las bases económicas, sociales y políticas de una sociedad, pero resaltando un factor crítico: la preservación”.
"Una revolución es la capacidad que nosotros tengamos de preservar en el tiempo la posibilidad de seguir construyéndola. Si no construimos esas bases materiales, políticas, ideológicas y emocionales, nos quedamos solo en la gesta heroica", afirmó Pugh.
A través de un análisis comparativo de tres hitos de la historia universal, la directora del IAEDPG explicó cómo los grandes líderes han tenido que tomar decisiones difíciles —muchas veces incomprendidas en su momento— para garantizar la supervivencia del proyecto emancipador:
1. Bolívar y la Carta de Jamaica: Pugh recordó la caída de la Primera República, señalando que la retirada de Bolívar no fue una derrota, sino una fase de comprensión. Fue allí donde el Libertador entendió que la independencia debía ser una revolución popular y no solo una gesta de las élites.
2. Lenin y el Tratado de Brest-Litovsk: Citó el momento en que el líder ruso cedió territorio para salvar la Revolución Bolchevique. Una decisión que parecía una humillación, pero que permitió la consolidación del Ejército Rojo y la supervivencia del proyecto socialista frente a la destrucción absoluta.
3. Ho Chi Minh y la división de Vietnam: Destacó cómo el líder vietnamita, tras vencer al colonialismo francés en 1954, aceptó la división de su país para recomponer fuerzas. Esta visión estratégica fue la que permitió, años después, la victoria total contra el imperialismo estadounidense.
La viceministra concluyó su intervención subrayando que lo que une a figuras como Bolívar, Lenin y Ho Chi Minh es la capacidad de comprender el momento histórico para recomponer fuerzas.
En ese contexto, el mensaje fue claro: la historia no es lineal y la resistencia requiere inteligencia estratégica. "No hay alternativa, la victoria será nuestra", sentenció, reafirmando el compromiso del cuerpo diplomático y el pueblo venezolano con la defensa de la soberanía nacional frente a la doctrina monroísta.