Fotógrafo: Embajada de Venezuela en Belarús
Este 24 de julio, en el corazón de Minsk, el Parque Bolívar se convirtió en escenario de un emotivo homenaje al 242 aniversario del natalicio de Simón Bolívar, el Libertador de América.
En un acto cargado de simbolismo y fraternidad, representantes diplomáticos, autoridades belarusas y amigos de Venezuela se congregaron para rendir tributo al hombre cuya visión de unidad, justicia y soberanía continúa guiando a los pueblos de Nuestra América.
La ceremonia contó con la distinguida participación de Dmitry Basik, director para América del Ministerio de Asuntos Exteriores de Belarús, así como de Dmitry Derevinsky, quien próximamente arribará a Venezuela para presentar sus credenciales como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de la República de Belarús ante la República Bolivariana de Venezuela.
Ambos diplomáticos reafirmaron el profundo respeto que une a Belarús y Venezuela en su apuesta compartida por un orden mundial multipolar, justo y libre de hegemonías.
En el marco de la actividad, el embajador venezolano Franklin Ramírez rindió homenaje al legado de Simón Bolívar, destacando su papel como líder visionario que no solo liberó territorios, sino que sembró conciencia sobre la soberanía y la unidad latinoamericana.
En su discurso, evocó las gestas del Libertador y sus advertencias contra el imperialismo, afirmando que su pensamiento sigue inspirando la lucha por la independencia, la equidad y la paz entre los pueblos.
Desde Minsk, Ramírez reafirmó que el ideal libertario de Bolívar permanece vigente y sin fronteras.
Simón Bolívar, nacido en Caracas en 1783, no solo lideró la independencia de cinco naciones, sino que sembró una idea que trasciende geografías y épocas: la de una América unida, digna y soberana. Su pensamiento humanista y antiimperialista cobra renovada vigencia ante los desafíos contemporáneos, como el neocolonialismo económico, las amenazas a la autodeterminación y la manipulación mediática que intenta fragmentar las luchas por la justicia social.
La conmemoración en Minsk representa mucho más que una efeméride: es una afirmación colectiva de principios, una señal viva de que la historia puede ser puente y faro entre pueblos que comparten la aspiración de construir un futuro basado en la paz, la solidaridad y el respeto mutuo.
El Parque Bolívar, en suelo belaruso, adquiere así una dimensión simbólica mayor. No es solo un homenaje arquitectónico, sino un espacio de diálogo intercultural y memoria compartida, donde el legado del Libertador encuentra eco entre naciones soberanas.
En nombre del pueblo venezolano, se expresó el más sincero agradecimiento al Gobierno y al pueblo de Belarús por mantener viva la llama de Bolívar y brindarle un lugar de honor en Europa Oriental. Que su ejemplo inspire a seguir construyendo puentes de cooperación, entendimiento y esperanza entre pueblos libres, dignos y hermanados por la historia.
Embajada de Venezuela en Belarús