En medio del convulso contexto geopolítico mundial, el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de la ONU, a través del representante de Venezuela ante las Naciones Unidas, embajador Samuel Moncada, exhortó a reafirmar el papel central del multilateralismo para enfrentar los complejos retos actuales y, en consecuencia, evitar la reaparición de conflictos armados a gran escala, como una Tercera Guerra Mundial.
Durante la sexagésima octava reunión plenaria de la Asamblea General sobre el 80° aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial, el portavoz del Grupo aseguró que el legado de este hecho nefasto de la historia universal obliga a la humanidad a “renovar y profundizar la cooperación internacional, basada en el respeto mutuo, la igualdad soberana y los derechos inalienables de todas las naciones, especialmente en una era en la que el unilateralismo y el excepcionalismo resurgen bajo nuevas y preocupantes formas”.
Para los países defensores de la Carta de la ONU, se debe evitar que las generaciones futuras experimenten el flagelo de la guerra, por lo que urge “reformar el injusto orden internacional actual con el fin de enfrentar las persistentes desigualdades que suponen una carga extraordinaria para los países en desarrollo”.
En este contexto, "nuestro Grupo de Amigos subraya la importancia de recordar las lecciones de la Segunda Guerra Mundial y de preservar la verdad histórica. De hecho, recordamos que millones de personas lucharon juntas para librar al mundo del nazismo y, además, que ninguno de los miembros de la coalición antihitleriana dudó jamás en reconocer el peligroso supremacismo, el fascismo y el arrogante excepcionalismo como el verdadero y único enemigo”, sentenció el representante venezolano.
Bajo este argumento, el Grupo rechazó los “intentos de reescribir -a partir de motivaciones políticas- los resultados de la Segunda Guerra Mundial o de revisar las sentencias del Tribunal de Nuremberg y del Tribunal Penal Militar Internacional para el Lejano Oriente”.
“La manipulación de la historia en beneficio político constituye un grave obstáculo para la paz y la estabilidad internacionales y, lo que es más importante, para la reconciliación. Lejos de ser inofensivas, las narrativas revisionistas deshonran la memoria de quienes murieron, al tiempo que fomentan la división y la desconfianza entre las naciones”, agregó el Embajador.