Alex Saab o el viaje hacia la paz total

Escrito por: Cecibel Rojas
15/10/2023

Fui sorprendida (o tal vez lo correcto sea decir que algunas y algunos fuimos sorprendidos) por el audio que se escuchó el miércoles 14 de junio de 2023 en la Sala José Félix Ribas del Complejo Cultural Teatro Teresa Carreño, en Caracas, Venezuela. No solo porque se trataba de la voz de Alex Saab, fueron las sensaciones que produjo; era como escuchar a alguien que estaba de vuelta, de regreso, sin avisar.

 

Alex Saab fue secuestrado iniciando la pandemia del Covid-19. Y como muchas de las personas que resultaron contagiadas en esos días, se perdió contacto con él. Entró en ese limbo que es la vida de un preso político. Como las víctimas del Covid, es poco lo que se sabe, poco lo que se dice, poco lo que se sabe de ellos, de los presos políticos, lo que se dejó saber, lo que se supo, lo que dicen de las víctimas de la pandemia 2020.  Bueno, poco lo que les permiten decirnos. 

 

En el audio, que escuchamos con atención, pero también con cierta angustia que se sintió en forma de palpitaciones del corazón, Saab se expresó en una prosa cuidada, que a ratos pareció un poema, que a ratos fue una oda reflexiva en clave de presente y de futuro distópico. Una narración en primera persona, en la que Alex  Saab sirve de interlocutor entre el “ser humano” y la humanidad. Entre los presos políticos y los Gobiernos. Veamos.

 

El ser humano

 

“… El ser humano me pide que les diga que está muy preocupado porque después de tantos años de mentir, engañar, calumniar y desinformar, buscando dominar las vidas, había logrado, sin darse cuenta, domesticar también su conciencia y ya su razón no podía distinguir tampoco entre el bien y el mal”. 

 

Muchas fueron las voces que se oyeron en el foro internacional “Lawfare contra Venezuela: Alex Saab”. Para explicar el término, no es otra cosa que “el uso de la ley para cumplir un objetivo militar, sin declarar una guerra”. 

 

Los ejemplos de lawfare contra Venezuela, son muchos, incluyendo el secuestro de Alex Saab. Las cientos de medidas coercitivas unilaterales, los robos de nuestros activos en el exterior, el caso del avión de Emtrasur en Argentina, etc. Todos son actos de guerra. ¿Países afectados por esos actos de guerra? Libia, Afganistán, Irak, Haití, Siria… todo lo que toca el imperialismo, cual rey Midas, se convierte en una suerte de maldición llena de destrucción y muerte. Ahora le dicen lawfare. La complicidad de los lacayos de adentro y de afuera dejan muy poco que hacer desde el punto de vista legal. Solo la voluntad y la valentía de un pueblo, de los pueblos, han vuelto añicos esos actos de guerra.

 

Se escuchó el audio en la sala:

 

“… El ser humano, urgido de liberar su conciencia, recordó una historia sobre una ley rebelde, que además de ser una simple ley, también era una costumbre y que si las vidas la utilizaban sin aislarse, sin excluirse y si, a pesar de todas las diferencias la usaban para dialogar, para frenar conflictos, para encontrar soluciones por la humanidad, ella imparcialmente sería capaz de sentar de nuevo a los seres, y hasta las conciencias más domesticadas volvería a liberar: se llama la diplomacia, una nueva oportunidad, dice el ser humano (…) Realmente lo que pedimos es que la diplomacia intervenga para que la razón se pueda salvar. He sido bendecido por el amor, la comprensión, perseverancia y fortaleza de mi esposa, mis hijos y mis hijas, y el firme apoyo de mi Gobierno”.

 

Creemos con el ser humano que nos habló ese día, a través de Alex Saab, que los actos de guerra también se pueden frenar, resolver, parar con la diplomacia. Así ha sido desde 1945, aunque los justos y las justas estemos en desventaja. Con una comunidad internacional a la vez víctima y ejecutora de cientos de lawfare.

 

¿Cuántas veces más he de ganar?

 

“… Luego de ver más de 70 pruebas, varias confesiones y al menos cinco sentencias, le pregunto al ser humano ¿y entonces qué? ¿Cuántas veces más he de ganar? En el mundo se habla hoy que hay más de 2.500 prisioneros políticos con el incremento indiscriminado del uso del lawfare.  Me atrevería a decir que hay muchos más, pero todos los casos deben verse independientes porque el sufrimiento de un preso político y de su familia debe ser respetado y no usado como un título para lograr impunidad. Estoy seguro de que me entienden los que como yo han sufrido actos de tortura física y psicológica, solo por defender causas justas o por querer obligarnos a levantar falsas acusaciones o por defender el derecho a la vida o el derecho a la alimentación, a la salud, a la libertad de prensa o asociación”. 

 

Jullian Asange y Milagro Sala brillan, sufren y hablan desde el ser humano que es Alex Saab. Cristina Fernández, Dilma Rouseff, Lula da Silva, Rafael Correa, Daniel Ortega, Evo Morales Ayma, son ejemplos muy cercanos de lo que son capaces de hacer el imperialismo y su sistema de cómplices. Y hay otros que no sobrevivieron a esos actos de guerra: Saddam Hussein, Muamar Gadafi, Salvador Allende y Patricio Lumumba, por solo nombrar a algunos. Hay miles, millones que no podemos mencionar. 

 

Termina el llamado conmovedor de Saab:

 

“… ¡Para un prisionero político, el olvido es mortal! Por eso quiero hacer un llamado en favor de todos los prisioneros políticos del mundo y sus familias; en favor de los que se sienten por momentos olvidados. Un llamado a la humanidad de los Gobiernos y sus contrapartes a que prioricen realmente nuestras vidas, a que no sean más pacientes con nuestro dolor y que por medio del diálogo que nos consigue la diplomacia, nos liberen del mundo del retorno eterno, sellemos la libertad y continuemos juntos este viaje hacia la paz total”.  

 

Así será, haremos ese viaje juntos, por el derecho a la vida, a la libertad de expresión, a la salud, porque eres un ser humano valiente, porque te lo mereces, porque esta batalla la vamos a ganar. Sigamos.

 

*Viceministra de Comunicación Internacional