Fotógrafo: Jesús Adrián Garcia
En el marco de la Conferencia Internacional “Colonialismo, Neocolonialismo y los Despojos Territoriales del Imperialismo Occidental”, que se realiza en la Casa Amarilla “Antonio José de Sucre”, se desarrolló este viernes el panel “El Laudo Arbitral de 1899 y su reedición hoy en la CIJ”, espacio en el que especialistas ratificaron el compromiso de Venezuela en la defensa soberana del territorio Esequibo ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ).
Durante su intervención como moderador, el procurador general de la República, Reinaldo Muñoz, afirmó que “la lucha de los pueblos, con los recursos que tenemos, es evitar que esos grupos sean atraídos”, en referencia a las amenazas de injerencia extranjera que buscan socavar la integridad territorial y la autodeterminación de los pueblos.
Por su parte, el general Pompeyo Torrealba ofreció una lectura histórica del conflicto territorial con Guyana, recordando que, desde la llegada de Cristóbal Colón en 1492, las potencias europeas impusieron su dominio territorial sobre la base de la fuerza y el derecho del supuesto descubrimiento.
“No hay duda de que el territorio que hoy defiende el país fue históricamente parte de la Capitanía General de Venezuela”, aseguró. Asimismo, explicó que el Laudo Arbitral de 1899 fue consecuencia de una serie de presiones geopolíticas ejercidas por el Imperio Británico y Estados Unidos, que dejaron a Venezuela en una situación de desventaja histórica.
La catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, Esperanza Orihuela, asesora del equipo jurídico venezolano ante la CIJ, calificó el Laudo de París de 1899 como el resultado de una “gran colusión” entre los intereses imperialistas.
“Fue un acuerdo entre potencias que vulneró flagrantemente el principio de autodeterminación y la soberanía territorial de Venezuela. Los hechos históricos y jurídicos revelan que se trató de una decisión injusta y políticamente condicionada”, afirmó Orihuela.
Añadió que la continuidad de las reclamaciones territoriales británicas y luego guyanesas, a pesar de las protestas formales de Venezuela, constituyen violaciones sistemáticas del derecho internacional.
La experta destacó que esta disputa no solo tiene raíces en el siglo XIX, sino que ha sido perpetuada a través de estrategias que han buscado imponer realidades de facto sobre el terreno, con el objetivo de legitimar despojos territoriales. “El Imperio protegido continuó haciendo nuevas reclamaciones, interviniendo en territorio venezolano sin pudor alguno”, subrayó.
Finalmente, los ponentes coincidieron en que la actual batalla jurídica ante la CIJ representa una oportunidad histórica para revertir una injusticia centenaria y reivindicar los derechos legítimos de Venezuela sobre el Esequibo. Asimismo, hicieron un llamado a la comunidad internacional a rechazar cualquier forma de neocolonialismo y apoyar los principios de justicia y soberanía.