La Conferencia de Bandung y el No Alineamiento: Bases para la construcción de un nuevo orden multipolar y multicéntrico | Por Reina Pérez

Es común considerar que el orden internacional instaurado tras la Segunda Guerra Mundial redujo la pugna geopolítica mundial a dos bandos claramente diferenciados y encabezados por superpotencias antagónicas que, no obstante, compartían una misma aspiración imperialista, que se vio favorecida por el declive de las viejas potencias europeas. El contexto no podía ser más propicio para sus intereses, puesto que el resultado de la contienda mundial generó unas condiciones objetivas claramente favorables. El orden naciente supuso un cambio trascendental en las relaciones de poder no solo entre los nuevos líderes mundiales y sus antecesores, sino entre estos y aquellos pueblos coloniales que vieron su oportunidad para alcanzar la independencia al amparo de las Naciones Unidas.

Como resultado de la lucha contra el colonialismo, determinadas personalidades trascendieron el liderazgo que adquirieron en sus propios territorios y se convirtieron en referentes mundiales del tercer mundo. Primero Mahatma Gandhi (1869-1948) y, posteriormente, JawaharlalNehru (1889-1964) en India, Ahmed Sukarno (1901-1970) en Indonesia o ZhouEnlai (1898-1976) como Primer Ministro de China; se convirtieron en la primera oleada de líderes del “altermundismo”, a los que luego se sumarían referentes europeos y africanos. Fue en 1949 cuando diversos Estados, desde India o Indonesia hasta Egipto, Etiopía e incluso Australia, se reunieron por primera vez en la Conferencia de Nueva Delhi y condenaron de forma unánime el colonialismo al tiempo que reivindicaron la autodeterminación de los pueblos y la construcción de un orden mundial que los considerara como iguales.

Así pues, bajo el liderazgo del entonces presidente de Indonesia, Sukarno, junto con los presidentes de Egipto e India, GamalAbdelNasser y Nehru, respectivamente y con el apoyo inicial de los líderes de Pakistán, Birmania y Ceilán, se llevó a cabo, en abril de1955, la Conferencia Asiático-africana, mejor conocida como Conferencia de Bandung, en la que varias naciones de esos continentes, participaron con el objetivo de favorecer “la cooperación económica y cultural afroasiática en una organización independiente del capitalismo y del socialismo”.

Se realizó durante los años de la Guerra Fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos, con el interés de mantenerse al margen de las superpotencias y obtener vías para alcanzar el bienestar de sus pueblos y la paz mundial con opciones que no necesariamente siguieran la lógica bipolar de la época por lo que en Bandung surgió el concepto de “Tercer Mundo”.

En ella se acordaron las principales directrices de su trabajo, principios que guiarían las relaciones internacionales de los Estados integrantes:

1. Respeto por los derechos fundamentales del hombre y para los fines y principios de la Carta de las Naciones Unidas.
2. Respeto para la soberanía y la integridad territorial de todas las naciones.
3. Reconocimiento de la igualdad de todas las razas y de todas las naciones, grandes y pequeñas.
4. Abstención de intervenciones o interferencia en los asuntos internos de otros países.
5. Respeto al derecho de toda nación a defenderse por sí sola o en colaboración con otros Estados, en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
6. Abstención de participar en acuerdos de defensa colectiva con vistas a favorecer los intereses particulares de una de las grandes potencias y Abstención por parte de todo país a ejercitar presión sobre otros países.
7. Abstención de actos o de amenaza de agresión y del uso de la fuerza en los cotejos de la integridad territorial o de independencia política de cualquier país.
8. Composición de todas las vertientes internacionales con medios pacíficos, como tratados, conciliaciones, arbitraje o composición judicial, así como también con otros medios pacíficos, según la libre selección de las partes en conformidad con la Carta de las Naciones Unidas.
9. Promoción del interés y de la cooperación recíproca.
10. Respeto por la justicia y las obligaciones internacionales.

Participaron 29 Países de África y Asia: Afganistán, Arabia Saudita, Camboya, Ceilán, China, Chipre, Egipto, Etiopía, Filipinas, India, Indonesia, Irán, Iraq, Japón, Jordania, Laos, Líbano, Liberia, Libia, Nepal, Pakistán, Siria, Sudán, Tailandia, Turquía, Vietnam del Norte, Vietnam del Sur y Yemen. No fueron invitados China Taiwán, ni Israel en solidaridad con China Popular, ni tampoco Sudáfrica, por su política de Apartheid.

La Conferencia se organizó en tres comisiones de trabajo: una política, una económica y una cultural. El comunicado final elaborado por los participantes recogió las conclusiones de la conferencia sobre cooperación económica, cooperación cultural, derechos del hombre, autodeterminación, problemas de los pueblos dependientes, la promoción de la paz y la cooperación mundiales con los principios de la coexistencia pacífica, así como una condena a la discriminación racial y a la radioactividad.

Desde el inicio de la Conferencia se evidenciaron tres grandes corrientes enfrentadas entre los países asistentes: 1. Los No Alineados, quienes condenaban la política de bloques militares enfrentados; 2. Los Pro-Occidentales, quienes defendían la posibilidad de que cada país se integrara en alianzas militares regionales e intentaron que se aprobara una resolución condenando todos los imperialismos, incluido el soviético, pero fracasaron en su empeño y 3. Los dos Países Comunistas, con China y Vietnam del Norte.

En la Conferencia de Belgradode 1961 nace el Movimiento de Países No Alineados (MNOAL), convirtiendo el decálogo de Bandung en sus principios rectores y base ideológica, trascendiendo de esta forma el eje afroasiático inicial hacia Europa y América Latina; aunque de esta región tan solo participóCuba.

Es importante destacar el papel que tuvieron GamalAbdelNasser (1918-1970) y JosipBroz Tito (1892-1980) en su desarrollo. A lo largo de las décadas de los sesenta y setenta, al amparo de las cumbres de El Cairo (1964), Lusaka (1970) o Argel (1973), el Movimiento se consolidó y expandió, reforzando su actividad institucional, la cooperación entre sus miembros y su base ideológica. De esta manera, el desarrollo de los pueblos, la coexistencia pacífica, así como el apoyo a los oprimidos y el rechazo a toda forma de opresión, fueron consolidándose como ejes de su actividad.

Pese a sudinamismo, el no alineamiento tuvo que hacer frente a numerosos desafíos, como la injerencia de las superpotencias; los enfrentamientos entre sus propios miembros, tal y como ocurrió con la guerra entre Irán e Irak (1980-1988), entre otros. Los años ochenta comenzaron con incertidumbre en lo que al conflicto bipolar se refiere. El progresivo declive de la Unión Soviética y su colapso definitivo en 1991 supusieron el final de la Guerra Fría.

En la actualidad, son varios los espacios que trabajan en paralelo por un objetivo similar. Varias iniciativas regionales que han tomado forma en África, Asia y América Latina en las últimas décadas también son reflejos concretos de los ideales de cooperación y solidaridad Sur-Sur discutidos en Bandung y adoptados por los líderes en el Comunicado Final. Estos incluyen la Unión Africana, en el continente africano. En América Latina y el Caribe, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), aunque actualmente la actitudde algunos gobiernos fascistas de derecha, han atentado contra la integración entre los países de la región, manteniendo estas organizaciones en un bajo perfil desde hace poco más de dos años. En el caso de Asia, con la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y la Asociación de Cooperación Regional del Sur de Asia (SAARC) entre muchas otras iniciativas.

El surgimiento de la agrupación BRICS (Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica), así como proyectos recientes como el Banco de Desarrollo BRICS y el Banco del Sur son ejemplos importantes de la visión de la cooperación Sur-Sur de Bandung. Estos y muchos otros desarrollos que han tenido lugar, y que continúan teniendo lugar, en el mundo en desarrollo son ejemplos que apuntan a la relevancia continua del legado intelectual y político de la Conferencia de Bandung de 1955.

En este sentido, el desempeño de Venezuela en la Presidencia del MNOAL a partir de septiembre del 2016 (XVII Cumbre), le ha infundado un nuevo aire de dinamismo al Movimiento. Desde esa plataforma política se pudieron promover iniciativas de interés para los países no alineados, teniendo siempre presentes los principios de Bandung.

La Presidencia venezolana de los No Alineados significó un intenso trabajo de coordinación de las posiciones de este mecanismo en diferentes instancias multilaterales del sistema de Naciones Unidas (Naciones Unidas en Nueva York y Ginebra; UNESCO en París; Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) en Viena; y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Roma); foros donde el MNOAL ha venido actuando de forma activa en la defensa de los intereses colectivos de sus miembros.

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