Gobierno Bolivariano
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Trigésimo Séptimo Período de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

Participación del Canciller Jorge Arreaza Montserrat en el Trigésimo Séptimo Período de Sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)

La Habana, 11 de mayo de 2018

“Los desafíos globales y regionales del multilateralismo, el rol de la CEPAL y la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible”

Honorable Presidente y Delegados,

Permítame iniciar mi intervención, transmitiéndoles el afectuoso y sincero saludo latinoamericanista, nuestroamericanista del Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, quien a su vez envía una cálida felicitación a la CEPAL por arribar a los 70 años; a la Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena, y a sus equipos de trabajo. Cuántas ideas, aportes, cuántos procesos ha desatado la CEPAL en estas 7 décadas. Cuánta voluntad y disposición para buscar caminos hacia la igualdad a partir de la activación solidaria y productiva de nuestras economías.

Cuántos aportes hubo con aquellos programas de sustitución de importaciones impulsados en la década de los años 80, cuántos ensayos, aciertos, como también errores y aprendizajes.

Quería comenzar diciendo que hoy en Venezuela estamos en celebración, en sintonía con la intervención de nuestro hermano Canciller Fernando, de Bolivia. Solo quiero compartir con ustedes en relación a la igualdad, que en el año 1999, un artista alemán fue a la Gran Sabana, en Venezuela, y decidió unilateralmente llevarse, robar una piedra hermosa de color rosado y que es piedra sagrada de nuestro pueblo indígena Pemón.

Cuando las abuelas del pueblo Pemón de la comunidad de Mapaurí, por la zona de San Francisco de Yuriani del Estado Bolívar, fueron a rendirle honores a la pareja de los Abuelos, faltaba la Abuela Kueka, una piedra de 30 toneladas había sido extraída sin autorización de los pueblos indígenas, y comenzó ese mismo día una lucha, la lucha de nuestros pueblos originarios.

En Revolución nuestros pueblos originarios obtuvieron su carácter de igualdad, no sólo política sino también en la práctica establecida. Sin embargo tuvieron que luchar con la burocracia, tuvimos luego que luchar con la burocracia en Alemania, tuvimos que luchar con los derechos que supuestamente asistían al artista y con la compensación que el artista solicitaba para poder repatriar un ser sagrado para nuestro pueblo Pemón.

Una deidad del pueblo Pemón había condenado al Abuelo Kueka y a la Abuela Kueka a vivir juntos para siempre porque habían violado las leyes: ellos no podían casarse porque provenían de distintas comunidades enemistadas entre sí. El día de hoy, esta madrugada, llegaron a Berlín las abuelas pemonas y en este momento deben estar llevando a cabo el primer ritual de sanación en ese parque para poder comenzar el proceso de repatriación de ese ser sagrado para nuestro pueblo Pemón.

Estamos en consecuencia felices, por eso agradecemos también a la Secretaria Ejecutiva Alicia Bárcena, a la Vicesecretaria General de las Naciones Unidas y a nuestros amigos cancilleres, por poder compartir esta hermosa oportunidad.

Honorables Delegados,

La coyuntura internacional y la voracidad desatada de los grandes concentradores de poder y, en consecuencia generadores de desigualdad, hacen que hoy, como nunca, tengamos la obligación humana de defender el multilateralismo y los parámetros que la comunidad internacional se ha dado para abrir espacios y caminos hacia un mundo de paz, prosperidad, trabajo y conocimiento. Cada día son más frecuentes las violaciones de los métodos multilaterales, la inobservancia de las reglas de juego más elementales. Esta situación pone en riesgo la paz, la seguridad, el desarrollo humano y hasta la vida misma en el planeta. No podemos convertir foros multilaterales en espacios para la subordinación y adoración de los gobiernos que pretenden imponer el unilateralismo como norma, ya no como excepción (si es que hubiese espacio para excepciones).

En este sentido, expresamos nuestra preocupación por el efecto sumiso, paralizante y fraccionador que los caprichos unilaterales del imperialismo han producido en varios de los mecanismos de integración de Nuestra América. A pesar de las diferencias que puedan existir y asumiendo el desafío que implica la diversidad, son tiempos para la unidad, para cerrar filas con la soberanía, el derecho a la paz, al desarrollo y a la igualdad de nuestros pueblos. Cada muro, cada pretendida sanción, cada acción supremacista, racista, guerrerista y discriminatoria del gobierno estadounidense o de cualquier otro que actúe de esa manera, debe ser combustible para la unión y la construcción conjunta de nuestras propias estrategias de desarrollo social y económico regional.

No podemos permitir que en estos 70 años de la CEPAL, luego de los grandes avances ocurridos en la primera década del presente siglo, nuestra región continúe en franco estancamiento y en peligro de no seguir avanzando en bloque, por eso insistimos en la unidad dentro de la diversidad; en seguir impulsando la multipolaridad, a través del multilateralismo basado en la igualdad entre los Estados, para enfrentar y derrotar la pobreza, las profundas desigualdades, y al mismo tiempo, aunar acciones en la región para repudiar la aplicación de medidas coercitivas unilaterales extraterritoriales; para seguir rechazando los bloqueos económicos, financieros y comerciales totalmente anacrónicos y violatorios del Derecho Internacional.

Honorables delegadas, delegados, invitados especiales y observadores presentes, permítanme citar las palabras de la Sra. Alicia Bárcena en el prólogo del documento presentado durante este período de sesiones, intitulado “La Ineficiencia de la Desigualdad”, donde señala: “…las brechas y los rezagos sociales tienen un impacto negativo en la productividad, la fiscalidad, la sostenibilidad ambiental y la mayor o menor penetración de la sociedad del conocimiento. Dicho de otra manera, la desigualdad es ineficiente, es un obstáculo al crecimiento, el desarrollo y la sostenibilidad”.

Venezuela agrega con firmeza a esa cita, que la desigualdad, la pobreza, las exclusiones de nuestros pueblos no se generan de manera fortuita; la desigualdad no surge de la nada, la desigualdad es producto del colonialismo y del neocolonialismo.

Ayer en Caracas, llevamos adelante una reunión con presencia de delegaciones de África, América Latina y el Caribe sobre las Reparaciones de los pueblos afrodescendientes y pudimos estudiar a través de las intervenciones, recuerdo una muy clara, del embajador de Gambia en las Naciones Unidas, pero también la intervención del compañero Ralph Gonzalvez, primer ministro de San Vicente y Las Granadinas, cómo la esclavitud colonialista tiene efectos estructurales que se extienden hasta hoy, no solo culturales, sino estructurales en las economías de los países que fueron sujeto de esclavismo así como en los países a donde fueron llevadas las personas esclavizadas de manera forzada.

La desigualdad es producto de la falta de inversión en los pueblos, en los más pobres, la desigualdad es producto de la profunda injusticia en la distribución de la riqueza para el bienestar de nuestros pueblos, la desigualdad también es producto de la falta de participación política de en la elaboración, conducción, evaluación y reconducción de políticas públicas con enfoque de respeto a los derechos humanos de las grandes mayorías. “Sólo el pueblo, salva al pueblo”, nos repetía permanentemente el Comandante Hugo Chávez. Abrámosle pues los caminos y entreguémosle los recursos y las herramientas de los gobiernos a los pueblos organizados, para que sean ellos los que construyan sus propios caminos hacia la igualdad, la productividad, la felicidad.

Venezuela, en los últimos 19 años, la Revolución Bolivariana, se ha empeñado en confiar en el Pueblo. También ayer el Presidente Maduro hacía entrega de la vivienda 2 millones 854 mil de la Gran Misión Vivienda Venezuela, a familias del Estado Nueva Esparta. Se dice fácil, más de dos millones de familias, más de diez millones de compatriotas que hoy cuentan con viviendas dignas y propias, la mayoría de ellas construidas por el Poder Popular, con apoyo del gobierno Revolucionario y gracias a la redistribución de nuestras riquezas que vienen fundamentalmente de la renta petrolera.

Así como ocurre con las viviendas, a pesar de la inmisericorde agresión continuada contra nuestro país, a pesar de los bloqueos financieros, de las amenazas imperialistas de apelar al uso de la fuerza, de las estrategias políticas para tratar de aislarnos, también este año alcanzamos la universalización del derecho a las pensiones de nuestros adultos y adultas mayores. Son más de tres millones de abuelas y abuelos pensionados; del 100 % de pensiones otorgadas, un 30 % son contributivas y el 70 % restante asumidas como justicia social por el Gobierno Bolivariano.

Hemos desarrollado un robusto sistema de protección social, con nuestras Misiones y Grandes Misiones, lo hemos hecho eficiente a partir de la tecnología. Hoy en día en Venezuela, gracias a la iniciativa del Carnet de la Patria, contamos con un riguroso registro de subsidios, políticas sociales, acceso a las misiones. Hoy en día, al menos uno de cada dos venezolanos, usa las herramientas tecnológicas, los monederos virtuales, los registros en línea, para recibir beneficios y participar corresponsablemente en la garantía de sus derechos sociales y los de sus familias.

El Presupuesto Nacional en un 74 % es para la inversión social. El derecho a la educación gratuita en todos los niveles, se mantiene y se amplía. El derecho a la atención médica primaria está garantizado. Debemos agradecer a la Revolución Cubana por su aporte solidario en la atención en salud a nuestro pueblo sobretodo durante los primeros años de revolución, y por la formación de más de 35mil médicos integrales comunitarios; 10 mil de ellos con especialidad en medicina general integral por ahora. Los aportes de Cuba a nuestro sistema de misiones y grandes misiones, son invalorables, los aportes del ALBA son invalorables. Gracias a Cuba, gracias a Fidel, gracias Raúl, al presidente Díaz-Canel, y gracias a cada misionero, cada colaborador, cada martiano-bolivariano que nos ha enseñado a ser, no un tilín mejores, sino mucho mejores y mucho, pero mucho menos egoístas. Hace tres semanas alcanzamos el millón de niñas y niños integrantes del Sistema de Orquestas y Coros Infantiles y Juveniles, obra de ese gran hombre quien a lo largo de cuarenta años demostró que la música es inclusiva y contribuye a derrotar la pobreza, me refiero al Maestro José Antonio Abreu. Un millón de almas que se liberan y expanden a partir de la cultura, de la música, de los sentimientos más nobles de la humanidad.

Lo que les narro y describo se ha hecho, queridos compañeros, precisamente por el metavalor constituye la igualdad, para la Revolución Bolivariana.

Señor Presidente,

La República Bolivariana de Venezuela considera que, ante las características de opresión y desigualdad natual del sistema económico mundial impuesto, la Agenda 2030 de Naciones Unidas y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible, constituyen una propuesta indispensable e impostergable y, si la mayoría de los países lográsemos cumplir con ellos, estaríamos en presencia de una verdadera, justa e inobjetable Revolución social y económica mundial. Por ello, la propuesta de plan de la Patria que el Presidente Nicolás Maduro ha presentado al país para el próximo sexenio, y que el pueblo tendrá la oportunidad de respaldar, no no, con su voto el próximo 20 de mayo, ha sido permeada transversal, intencionalmente por los 30 Objetivos de Desarrollo Sostenible y nutrida con los sabios aportes de millones de ciudadanos y ciudadanas a partir de una inédita metodología de consulta a las comunidades y grupos organizados de las bases del pueblo.

Y hay que decirlo, queridas compañeras y compañeros, la igualdad de oportunidades es un engaño y es una quimera si antes no generamos a partir de inversión en el pueblo la igualdad de condiciones. No puede haber igualdad de oportunidades si no hay igualdad de condiciones, los que tienen condiciones de privilegio y condiciones de más ingresos siempre tendrán para ellos secuestradas las oportunidades.

Respetados delegados,

Así como Venezuela cree en el multilateralismo, también confiamos firmemente en la Cooperación Sur- Sur como un pilar fundamental de acción colectiva hacia la igualdad. Lo hemos demostrado mediante las propuestas desarrolladas por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), como también con el impulso y expansión de PETROCARIBE. Ha sido innegable el bienestar brindado por estos dos mecanismos en la región, es por ello que aprovechamos este espacio para reiterar nuestra convicción de que sólo mediante la cooperación y la armonización de estrategias comunes de los pueblos del Sur, se podrán superar ampliamente todas aquellas barreras y restricciones que nos impiden el libre acceso al desarrollo.

Presidente,

La CEPAL sigue siendo fundamental para nuestra región, en estos 70 años ha demostrado su importancia en miles de propuestas concretas y publicaciones, a través de proyectos de cooperación técnica; diagnosticando, analizando, apoyando a sus miembros, cada mandato que los Estados han convenido, la CEPAL los ha asumido con pasión, lo que permite mantener la confianza en esta organización para que siga contribuyendo a la superación de los desafíos económicos y sociales para la prosperidad y el vivir bien de nuestros pueblos. La CEPAL ha demostrado que en en sus distintas fases y momentos, siempre ha procurado estudiar nuestras sociedades y economías para, como diría el Libertador Simón Bolívar, activar las dos palancas fundamentales: el trabajo y el saber, para siguiendo con la frese del Libertador, lograr el desafío de hacer a los hombres (y mujeres), honrados y felices.

Una vez más felicitaciones a nuestra CEPAL, a su Secretaria Ejecutiva, Alicia Bárcena, y a sus equipos de trabajo.

Finalmente, y a pesar de nuestro actual entorno geopolítico mundial – y particularmente regional – todos los aquí presentes el día de hoy debemos recordar que América Latina y el Caribe sigue siendo la Región de la Esperanza, la ZONA de PAZ.

¡Muchísimas gracias! ¡Unidos, siempre venceremos!

Jorge Arreaza Montserrat

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