Gobierno Bolivariano

Sesión Ministerial de la Conferencia de Desarme de la 37a Sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Intervención del Ministro del Poder Popular para Relaciones Exteriores de la República Bolivariana de Venezuela, Jorge Arreaza Montserrat, en la Sesión Ministerial de la Conferencia de Desarme en el marco del Segmento de Alto Nivel del 37° Periodo Ordinario de Sesiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU

Ginebra, Confederación Suiza, 27 de febrero de 2018

Señora Presidenta,

Las armas nucleares son contrarias a la vida. Éstas no deben usarse bajo ningún concepto, pues representan un crimen contra la humanidad. Su uso o amenaza de uso constituyen violaciones a la Carta de las Naciones Unidas.

Hiroshima y Nagasaki, que dejaron una huella dolorosa e imborrable en la humanidad por el ataque nuclear del cual fueron víctimas hace 72 años, constituyen los ejemplos más crudos y desgarradores del brutal crimen de guerra perpetrado en ese entonces y que sigue siendo único en la historia mundial.

La República Bolivariana de Venezuela asume la paz como aspiración suprema de la humanidad. La diplomacia bolivariana de paz está consagrada en nuestra Constitución. Nuestro país reitera su vocación pacifista, en procura de un mundo más seguro.

Venezuela está comprometida a promover el desarme general, completo y no discriminatorio, con base en un estricto control internacional como garantías para la paz y la seguridad internacionales.

Casi cuarenta años han pasado desde el establecimiento de la Conferencia de Desarme, que ha tenido importantes y transcendentales logros en beneficio de la especie humana y de la preservación del planeta.

Señora Presidenta,

A pesar del peligro latente que conlleva el armamentismo nuclear, la proliferación y las políticas de seguridad nacional en curso, de modernizar el arsenal existente, la Conferencia –desafortunadamente– no ha cumplido con su mandato. Dos décadas han pasado sin que se haya arribado, hasta ahora, a acuerdos multilaterales sobre los temas sustantivos de su agenda.

Esta Conferencia debe asumir plenamente sus propósitos adoptando, con urgencia, un Programa de Trabajo amplio, equilibrado y completo, y un mandato de negociación que tenga verdaderamente en cuenta las prioridades relacionadas con el desarme.

Por ello, mi país valora los esfuerzos realizados, en la búsqueda de resultados, por el Embajador Ravinatha Aryasinha, Representante Permanente de Sri Lanka.

Hemos de celebrar la forma transparente e inclusiva como se ha llevado el proceso de consultas -materializado en la Decisión adoptada por este foro, el pasado 16 de febrero de 2018-, para avanzar en los trabajos de la Conferencia, lo cual, a juicio de nuestra delegación, es una propuesta práctica que podría sacar a la Conferencia de Desarme de su estancamiento y a reanudar las negociaciones sustantivas en materia de desarme.

Señora Presidenta,

Hace más de setenta y dos años la Organización de las Naciones Unidas proclamó su compromiso de preservar, a las generaciones venideras, del flagelo de la guerra.
Declaró su firme propósito de mantener la paz y seguridad internacionales, promoviendo relaciones amistosas entre todas las Naciones.

Llamó a respetar los principios de soberanía, unidad e integridad territorial y autodeterminación de los pueblos, y a crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las obligaciones emanadas del derecho internacional. Todo ello, en aras de promover el progreso social y elevar la calidad de vida de los pueblos.

Es alarmante que en la actualidad, grandes potencias pretendan destinar ingentes recursos financieros para expandir sus fuerzas nucleares, en lugar de dedicarlos a la reducción de la pobreza a nivel mundial, al desarrollo social de las naciones, y a la ayuda al desarrollo para cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Resulta preocupante que una potencia nuclear anuncie al mundo que destinará más de setecientos mil millones de dólares para el año 2018, para gastos militares.

La reciente Revisión de la Postura Nuclear de los Estados Unidos contraviene sus obligaciones jurídicas internacionales sobre el desarme nuclear, así como los compromisos contraídos para reducir el papel de las armas nucleares en sus políticas militares y de seguridad. A resultas, se incumplen las garantías negativas de seguridad que deben ser dadas por los Estados poseedores de armas nucleares al resto de los Estados no poseedores de estas armas.

Deplora mi país que se fomente el militarismo y que se despilfarren recursos para la guerra y la muerte, que podrían destinarse a la seguridad alimentaria, a la salud, a la educación y al bienestar de los pueblos.

Venezuela ha dado su apoyo a todas las iniciativas que implican un desarme total de las armas nucleares y su eliminación. Las normas jurídicas internacionales, en pro de proscribir las amenazas contra la paz y la seguridad internacionales, se ven violentadas por el doble rasero de los países amantes del armamentismo y el belicismo. Los mismos que se vanaglorian de tener el ejército más poderoso del mundo, y que buscan someter a los países que no se doblegan a su voluntad.

El Movimiento de Países No Alineados, en su Documento Final adoptado en la Décima Séptima Cumbre de los Jefes de Estado y de Gobierno, realizada en la Isla de Margarita, Venezuela, reiteró su preocupación por el perfeccionamiento de las armas nucleares existentes y el desarrollo de nuevos tipos de armas nucleares previstos en las doctrinas militares de algunos Estados poseedores de este tipo de armas.
Señora Presidenta,

En mayo de este año, comienza en Ginebra un nuevo ciclo de revisión del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), que culminará con la Conferencia de Examen en 2020. Ese año también marcará el 50º aniversario del TNP. Sin duda, este tratado es la piedra angular del desarme nuclear y la no proliferación.

Resaltamos que el perfeccionamiento, así como el desarrollo de nuevos tipos de esas armas violan los compromisos contraídos por los Estados poseedores de armas nucleares, en el marco de los instrumentos internacionales, tanto el Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, como el TNP.

Señora Presidenta,

Es responsabilidad de todos los Estados, sin prerrogativas ni prepotencias imperiales, preservar a la humanidad ante las graves amenazas que representan las armas nucleares.

Venezuela apoya los enfoques que contribuyen al desarme nuclear. Y bajo esta concepción suscribió, el pasado 20 de septiembre de 2017, el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares, primer instrumento jurídico internacional que consagra el carácter ilegal de esa categoría de armas. Patente demostración de nuestro compromiso con la paz en el mundo.

Deplorable es el rol que se otorga a las armas nucleares en doctrinas de defensa estratégica; en políticas de seguridad; y en las estrategias militares.

Deplorable es también el concepto de seguridad que tiene como fundamento la disuasión o la amenaza del uso de armas nucleares.

Venezuela está comprometida a participar en la Conferencia Internacional de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU sobre Desarme Nuclear, en mayo de 2018, convocada en virtud de la Resolución A/RES/68/32. Un camino expedito para continuar promoviendo el desarme y la no proliferación de las armas nucleares.

Señora Presidenta,

La región de América Latina y el Caribe se ha destacado por tener una vocación pacifista y su contribución a la causa del desarme y la no proliferación. Nuestros países -en conjunto- registran bajos índices de gasto militar, a nivel mundial.

Importancia fundamental tienen las Zonas Libres de Armas Nucleares, que contribuyen a la no proliferación, y a promover una política regional común de seguridad no nuclear.

Venezuela es Estado Parte del Tratado de Tlatelolco, a través del cual se estableció la primera Zona Libre de Armas Nucleares en un área densamente poblada del mundo. Esta es la contribución más admirable que han dado los países de nuestra región, a la paz, al derecho internacional, y al derecho internacional humanitario.
Coherente con este postulado, las Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), reunidos en su Segunda Cumbre en La Habana, Cuba, el 28 y 29 de enero de 2014 suscribieron la Proclama de América Latina y el Caribe como Zona de Paz, ratificación del compromiso de los Estados de la región de continuar promoviendo la paz, la seguridad internacionales y el desarme nuclear como objetivo prioritario para contribuir con el desarme general y completo y así propiciar el fortalecimiento de la confianza entre las Naciones.

Venezuela se une a la exhortación del Movimiento de Países No Alineados en su posición histórica respecto a la necesidad de un rápido comienzo de las negociaciones de una Convención para el establecimiento de la Zona Libre de Armas Nucleares en esa región. Este llamado ha sido reiterado tanto en la Décimo Séptima Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno del Movimiento de Países No Alineados, celebrada en la Isla de Margarita, Venezuela, como en el 72° Período de Sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, septiembre de 2017.

Señora Presidenta,

Una potencia nuclear, la que preside Donald Trump, amenaza a Venezuela con una invasión de carácter militar. Aplica criminales medidas coercitivas unilaterales para causar sufrimiento a nuestro pueblo.

Apoya y promueve la desestabilización y el golpismo en contra de la Patria de Bolívar.

Hemos pedido a todos los países que aman la paz y defienden la soberanía y la autodeterminación de las Naciones su apoyo en esta hora de la historia. Agradecidos estamos, en consecuencia, de la solidaridad que ha recibido la República Bolivariana de Venezuela, por parte de la mayoría de Naciones del orbe.

Señora Presidenta,

Mientras existan armas nucleares persistirá también el riesgo de su empleo y proliferación. Por tanto, hasta que no se logre su total eliminación debe reafirmarse la necesidad urgente de alcanzar -con prontitud- un acuerdo universal, incondicional, e irrevocable en torno a un instrumento universal y jurídicamente vinculante. Instrumento que ofrezca a los Estados no poseedores de armas nucleares, como Venezuela, garantías de seguridad efectiva contra el empleo o la amenaza del empleo de esas armas en cualquier circunstancia.

Apoyamos la negociación de un instrumento jurídicamente vinculante, que prohíba la producción de material fisible para armas nucleares, y el cual debe contener disposiciones específicas en materia de verificación que abarquen las existencias.

El acelerado perfeccionamiento y modernización de las armas nucleares, está determinado por el veloz incremento de la capacidad tecnológica nuclear. La responsabilidad de evitar su desvío recae sobre los Estados que poseen estas armas, pues existe un grave riesgo que armas de destrucción masiva lleguen a manos de grupos terroristas.
Han surgido nuevas manifestaciones del terrorismo internacional, que suelen esconderse tras el manto de grupos difusos, creados o construidos, que son expresiones de actos de agresión de nuevo cuño y acciones injerencistas encubiertas para desmontar la soberanía de los Estados.

No podemos dejar de lado el caso del Estado Palestino que sufre -a diario- acciones guerreristas y terroristas con un claro propósito genocida.

Venezuela ha dado pleno respaldo a las iniciativas de las Naciones Unidas en pro de un mundo sin violencia, de justicia, de fomento de la solución pacífica de las controversias, conforme al Derecho Internacional y al respeto de la soberanía e integridad territorial de los Estados.

Señora Presidenta,

Todas las Naciones deben actuar de manera eficaz y coherente para afrontar los desafíos sin precedentes en materia de paz y seguridad.

Nuestro objetivo –lo reafirmamos– es fortalecer la paz. Venezuela se suma a la necesaria responsabilidad colectiva de todas las Naciones de promover la paz y la seguridad internacionales.

La Conferencia de Desarme tiene un gran desafío: lograr un futuro más seguro para las próximas generaciones de la humanidad.

Venezuela está a la orden para ese noble propósito.

Muchas gracias.

Jorge Arreaza Montserrat

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