Discurso del viceministro Carlos Ron en el marco del 74° Período de Sesiones de la ONU sobre el programa “Cultura de Paz”

Señor Presidente,

Es un honor para la República Bolivariana de Venezuela participar en el debate anual sobre el tema del programa intitulado “Cultura de Paz”, toda vez que su promoción y consolidación se constituye en un tema de primer orden para nuestro país, conscientes de la imperante necesidad de avanzar cada día más en la consecución delos principios y valores de coexistencia, tolerancia, respeto a la diversidad, y la no violencia, especialmente en momentos cuando el mundo se encuentra bajo la permanente amenaza de la guerra y cuando el multilateralismo enfrenta una importante crisis, en razón de crecientes tendencias al unilateralismo.

En este orden, quisiéramos iniciar nuestra intervención reafirmando la importancia de redoblar esfuerzos a favor de la consolidación de una cultura de paz, a partir de la promoción del entendimiento político y del diálogo constructivo entre los Estados, sobre la base del respeto mutuo, y en estricto apego a los propósitos y principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, así como a las normas del derecho internacional y a los principios de soberanía e integridad territorial de los Estados, a la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, al derecho a la libre determinación de los pueblos, a la prevención de la violencia y la diplomacia para la paz, y a la plena realización de todos los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo.

Por otra parte, saludamos y agradecemos la presentación de las resoluciones que se consideran en esta sesión, todas las cuales hemos co-patrocinado, relativas a la Declaración y el Programa de Acción sobre una Cultura de Paz, el Diálogo intercultural e interreligioso, y el Día mundial del Ajedrez, y encomiamos respectivamente a las delegaciones de Bangladesh, Pakistán, Filipinas y Armenia, por sus respectivas iniciativas para continuar fortaleciendo valores de convivencia y espacios para el diálogo, lo cual constituye la esencia para construir un mundo donde la Cultura de Paz sea una realidad.

 

Señor Presidente,

La construcción y consolidación de una Cultura de Paz exige un compromiso real de todos nosotros, como miembros responsables de la comunidad internacional, que debe trascender los discursos ocasionales y traducirse en acciones reales. Preservar a las generaciones futuras del flagelo de la guerra y alcanzar una paz duradera sólo será posibleen la medida en que logremos dar muestras de una decidida solidaridad con las personas más vulnerables de nuestras sociedades, sobre la base del respeto a la integridad y diversidad cultural, y a la capacidad de entendernos y reconocernos sin juzgarnos, asumiendo que la igualdad y la equidad son componentes ineludibles de esa ecuación. Es por esto que sin temor a equivocarnos afirmamos ante esta Asamblea General que un mundo de paz sólo será posible cuando la justicia social sea una realidad y se garantice el acceso igualitario a la salud, a la alimentación, a la vivienda, a la educación, a la cultura, a la seguridad social, a la ciencia y el deporte, y a los demás derechos fundamentales, basados en compromisos nacionales e internacionales de cooperación.

Asimismo, el fomento de una cultura de paz y sus valores intrínsecos implica el máximo respeto por la dignidad de todo ser humano por encima de su nacionalidad, clase social, sexo, edad, origen étnico, discapacidad, visión política o religiosa, o cualquier otra condición, y en tal sentido rechazamos el fomento de campañas xenofóbicas y la instrumentalización del tema de la migración y el refugio con fines de política interna, lo cual atenta gravemente contra los valores que han inspirado a esta Organización y la posibilidad de alcanzar una paz duradera. Sólo a través de la voluntad y el diálogo político entre todos los actores sociales, sin exclusión y en condiciones de igualdad, se alcanzará un ambiente propicio para generarlas condiciones necesarias para que todos los integrantes de la sociedad se sientan partícipes en los procesos de desarrollo y transformación, como componente integral del contrato social entre Estados y ciudadanos y base de un orden internacional justo, próspero, democrático y equitativo.

 

Señor Presidente,

La historia ha demostrado que estas grandes aspiraciones, que en ocasiones parecieran ser demasiado idealistas, con trabajo y voluntad política sí son posibles, e incluso, en innumerables ocasiones, se han traducido en grandes Acuerdos de Paz entre grupos en conflictos armados, en programas de impacto social que han garantizado derechos sociales y económicos a pueblos enteros, en movimientos de liberación que otorgaron libertad, independencia, soberanía y autodeterminación a naciones bajo el yugo colonial, entre otras experiencias positivas que son luz de esperanza en medio de un presente donde parecen privar los intereses políticos de un reducido número de naciones y sectores poderosos.

Sin duda, no es una tarea sencilla ni de corto plazo, sino del día a día, pero sobre la cual los Estados y pueblos estamos en capacidad de avanzar social e institucionalmente en acciones de distinto orden para alcanzar logros reales, a través de políticas públicas y de un discurso inclusivo, y, en ello, los principios de la Carta de las Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible contenidos en la Agenda 2030 son un faro guía por excelencia.

Por su parte, Venezuela ha brindado ingentes aportes en los últimos años a la agenda internacional y regional en favor del multilateralismo, la cooperación, la integración, y la promoción de la solidaridad, y de lacultura de paz, los cuales han sido reconocidos por diversos Estados, movimientos sociales, cívicos, académicos, así como por destacadas personalidades. Muestra de ello es su liderazgo regional en iniciativas a favor de la cooperación económica solidaria,de la integración regional y de la concertación política, así como su reciente papel al frente del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) durante el trienio 2016-2019, en el que impulsó, entre otros, el establecimiento del 24 de abril como el Día Internacional del Multilateralismo y la Diplomacia para la Paz, tras la aprobación de una resolución presentada hace exactamente un año ante este importante órgano y, precisamente, bajo el tema Cultura de Paz.

Y es que Venezuela, de manera firme y consecuente, fiel a los postulados de su Diplomacia Bolivariana de Paz, ha promovido iniciativas en favor de la convivencia, la diversidad cultural, la autodeterminación y la coexistencia pacífica, para lograr el establecimiento de un mundo pluripolary multicéntrico, sin intervencionismos extranjeros, como fundamento y garantía de paz.

Señor Presidente,

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, plantea en su preámbulo como uno de sus fines supremos “establecer una sociedad democrática, participativa y protagónica, multiétnica y pluricultural en un Estado de Justicia, federal y descentralizado, que consolide los valores de la libertad, la independencia, la paz, la solidaridad, el bien común, la integridad territorial, la convivencia y el imperio de la ley para esta y las futuras generaciones…”. Resulta, pues, un compromiso primario de nuestra nación el fomento de una Cultura de Paz como un valor intrínseco de nuestro modelo democrático inclusivo que reconoce a la paz como un derecho y un deber para alcanzar sus grandes aspiraciones en favor del ser humano.

De allí que este debate resulta una ocasión propicia para reiterarnuestra denuncia y condena a la ilegal promulgación e implementación de medidas coercitivas unilaterales contranuestro país por parte del gobierno de los Estados Unidos de América. Tales medidas, violatorias de toda norma del derecho internacional, de la Carta de las Naciones Unidas, de los derechos humanos de más de un tercio de la humanidad, incluidos treinta millones de venezolanos, se constituyen en criminales e inhumanos castigos colectivos que son claramente incompatibles con los valores de la Cultura de Paz. Exigimos su inmediata derogación y levantamiento.

 Para finalizar, a pesar del tamaño de los desafíos, Venezuela seguirá firme y comprometida con la Declaración y el Programa de Acción sobre Cultura de Paz y fomentando las políticas de inclusión interna y de diálogo entre pueblos y naciones, sobre la basede los principios básicos de coexistencia, respeto a la diversidad, diálogo interreligioso y entre culturas y civilizaciones, y el multilateralismo como herramienta por excelencia para alcanzar soluciones globales a los grandes desafíos del siglo XXI, los cuales deben ser abordados de manera conjunta, por encima de esquemas excepcionalistas, supremacistas y unilateralistas que sólo favorecen a minorías. El futuro de la humanidad y de un planeta sostenible pasan por el acuerdo entre hombres y mujeres conscientes, entre Estados responsables, superando nuestras diferencias, trabajando decididamente para que esa paz que hoy anhelamos sea una realidad para nuestras hijas e hijos.

Muchas gracias, Señor Presidente.

 

Nueva York, 12 de diciembre de 2019


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Temas: 74 Periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

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