Discurso de Venezuela durante 207º sesión del Consejo Ejecutivo de la Unesco denuncia impacto de medidas coercitivas unilaterales impuestas por EEUU

La República Bolivariana de Venezuela ofrece una vez más su cálido saludo a los distinguidos representantes que nos acompañan. Manifiesto asimismo nuestra felicitación al hermano pueblo africano, particularmente a Etiopía, cuyo Primer Ministro viene de ser reconocido con el Premio Nobel de la Paz.

La agenda de trabajo de esta 207 sesión se presenta diversa y desafiante, lo cual debería convocarnos a un gran esfuerzo de análisis para ser eficientes y asertivos. Sin embargo, Excelencias, debo reconocer que el entusiasmo con el que mi Delegación aborda las temáticas a trabajar, se ve opacado por la profundización de un conjunto de sanciones unilaterales impuestas por el gobierno de los Estados Unidos de América, que limitan la acción de mi país en los ámbitos de la Unesco y buscan entorpecer el alcance de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles, tal y como ha sido reconocido por el relator especial de Naciones Unidas Idriss Jazairy, quien presentó un informe sobre las repercusiones negativas de las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los Derechos Humanos (A/HRC/42/46).

Vivimos un momento peligroso para el multilateralismo. Mientras el avance del genio humano nos invita a pensar sobre la inteligencia artificial, la crudeza de la realidad internacional hace que muchos de los países aquí presentes deban concentrar sus esfuerzos en un ejercicio de supervivencia y justa defensa de su soberanía. Como en otras épocas asistimos a dos realidades contrastantes, separadas por océanos y mares de diferencias.

Un importante número de los problemas que distancian esas dos realidades internacionales tienen su basamento en la intolerancia y el deseo de uniformidad, que prevalece en ciertas sociedades que se desean omnipresentes. En el caso de Venezuela, por ejemplo, algunos pretenden vendernos un discurso y un modelo sociopolítico que deberíamos replicar de forma automática, con las subsecuentes implicaciones para la educación y la cultura. Como curiosa paradoja histórica, quienes desean imponernos tal desmán son los mismos que invaden y saquean, destruyendo escuelas y culturas enteras con el desprecio de quien sólo saber propagar ignorancia. Quizá debamos recordar al siempre bien ponderado Platón, que sentenciaba hace 25 siglos que la ignorancia era el origen de todos los males al ser una enfermedad del alma.

Así las cosas, los enfermos del alma, como siguen sin poder lograr sus objetivos en mi país, han decidido que a mi pueblo progresivamente se le vayan cercenando servicios que creíamos universalmente adquiridos. Un solo ejemplo les ofrezco: hace menos de un mes empresas estadounidenses bloquearon los servicios informáticos de la Universidad Simón Rodríguez, afectando a 120.000 estudiantes. Imagínense debatir sobre ciencia abierta con este panorama. Y no voy ni siquiera a relatarles los bloqueos de cuentas bancarias y activos que hoy nos afectan, sólo porque algunos enfermos del alma así lo han decidido. Con mucho respeto entonces, yo les solicito hoy que me acompañen en una plegaria para encomendar a estas almas perdidas y procurar que encuentren la luz y la razón. En mi caso, yo lo haré pidiendo la intercesión de Santa Dulce, el ángel de Bahía, que fue canonizada ayer por el papa Francisco, aprovechando para felicitar al pueblo brasileño por ese nuevo símbolo de fe.

A pesar de los continuos ataques a nuestros derechos económicos y sociales, debo también asegurarles que tanto el Gobierno Bolivariano como su pueblo mantienen una destacada voluntad por continuar avanzando con optimismo. Sólo en 2018, la matrícula de educación básica aumentó 7% y la de educación universitaria 5%, seguimos asegurando más de 250.000 becas de estudio mensuales. Venezuela cuenta con 10.500.000 estudiantes desde educación inicial hasta el sector universitario, lo cual representa un tercio de toda nuestra población. Mientras más ataquen nuestra esencia nacional, más sabremos resistir.

En efecto, somos herederos de ese mismo espíritu de resistencia que conmemoramos, el pasado 12 de octubre, al recordar el encuentro de dos mundos a partir de 1492. Por cierto, que la tipificación de “Encuentro de dos Mundos” debe mucho al mexicano Miguel León-Portilla, reconocido indigenista recientemente fallecido, a quien rendimos tributo en este año internacional de lenguas indígenas y de quien destacamos esta frase: “cualquier atentado contra las humanidades es un atentado contra el ser humano”. Vaya que se atentó y se atenta todavía contra las humanidades, particularmente contra los pueblos originarios. Por ello, Venezuela es copatrocinador del Proyecto de Resolución sobre el Fortalecimiento de la Implementación de la convención de 1970.

Como se sabe, Venezuela cuenta con más de 40 pueblos indígenas, presentará al final de este año el Informe Periódico sobre la “Tradición oral del Pueblo Mapoyo”. También en diciembre próximo, estaremos atentos a la evaluación del expediente “Programa para la salvaguardia de la tradición de la Palma Bendita en Venezuela”, que representa una manifestación cultural producto del mestizaje de la época colonial. Porque, mi país ha sabido enriquecerse del legado de las culturas que sembraron raíz en nuestra tierra.

Tan es así, que con compromiso respaldamos el Proyecto de Resolución, sobre la designación de un Día Mundial de la Cultura Africana y Afrodescendiente.

Señor Presidente, Excelencias, chers amis,

No serán las sanciones unilaterales e ilegales las que nos dobleguen a la intemperie del fracaso. Con numerosos amigos y hermanos, mi país sigue multiplicando solidaridad y comprensión. De hecho, en julio pasado se realizó en Caracas un seminario del Movimiento de No Alineados (Mnoal) sobre Derechos Humanos y Diversidad Cultural que contó con la participación de la Unesco y más de 100 delegaciones internacionales. Con ese ánimo de amistad, doy por concluidas mis palabras, ratificando una vez más nuestra vocación Bolivariana de paz, que hace votos por la recuperación de esta casa como un espacio que trascienda a la lógica administrativa para priorizar el pensamiento de vanguardia.

Intervención del embajador de Venezuela, Héctor Constant Rosales,

207º sesión del Consejo Ejecutivo de la Unesco.

París, 14 de octubre de 2019

Tags: , , ,

Twitter Facebook Instagram YouTube
PersicopeTelegram