Intervención del canciller Jorge Arreaza en Reunión Preparatoria de Ministros de Relaciones Exteriores para la XVIII Cumbre del Mnoal

En nombre del presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, y del Pueblo venezolano, transmitimos un saludo a todas las delegaciones de nuestro Movimiento, más vigente hoy que nunca en sus principios y en su accionar.

El tema central que ha sido propuesto es “Defendiendo los Principios de Bandung para asegurar respuestas concertadas y acordes a los desafíos del mundo contemporáneo”, no sólo es de gran relevancia este tema en la actual coyuntura, sino que apunta, sin lugar a dudas, en la dirección correcta. Habiendo  ejercido por poco más de tres años la Presidencia de nuestro Movimiento, podemos decir, sin temor a equivocarnos, que hoy más que nunca resulta necesario renovar nuestro compromiso con esos principios fundacionales y con el espíritu originario de Bandung.

Debemos reafirmar la vigencia de los principios de igualdad soberana, de no intervención en los asuntos internos, de integridad territorial de los Estados, el respeto hacia todas las culturas, religiones, civilizaciones y etnias, y el respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales, incluyendo los derechos a la paz y al desarrollo. Para Venezuela, la observancia plena y el respeto irrestricto de estos principios y valores es esencial para garantizar la paz, la justicia y el desarrollo sostenible, frente a los intentos que se hacen para imponer una visión única y homogénea del mundo, en detrimento de la diversidad, la tolerancia y la coexistencia pacífica entre pueblos y naciones.

Y es que la paz es más que el derecho de la humanidad a vivir sin sobresaltos por las acciones irresponsables impulsadas desde los centros de poder. Es el derecho real de cada uno de nuestros pueblos a decidir su futuro sin temor a acciones de desestabilización externas que atenten contra su soberanía nacional. De allí que, en nuestra opinión, difícilmente podremos lograr la consecución de un mundo más pacífico y más próspero si, primeramente, no logramos defender de manera conjunta y eficaz el derecho internacional.

Vivimos en un mundo que enfrenta múltiples y complejas coyunturas y amenazas; retos a la paz y la seguridad internacionales, que consideramos deben ser abordados, de manera conjunta, como miembros responsables de la comunidad internacional, a través del multilateralismo, siempre en el marco del derecho internacional y de los postulados de la Carta de las Naciones Unidas. Es, pues, el multilateralismo, junto con el derecho internacional y la diplomacia, el único escudo que tenemos nosotros, los países del Sur, para protegernos de cualquier acto de agresión.

Lastimosamente, hoy somos testigos de la más compleja crisis que enfrenta el multilateralismo y el sistema multilateral en su conjunto, esto como resultado de las violaciones que, de manera continuada, un grupo de países occidentales, con crecientes tendencias al unilateralismo, vienen realizando en detrimento de los sagrados principios y propósitos de la Carta de las Naciones Unidas, y en el irrespeto a los principios de Bandung.

Se trata de un fenómeno sistémico, que afecta a un importante número de países, particularmente del mundo en desarrollo, e incluso la manera misma en que se conducen las relaciones internacionales hoy en día y que se manifiesta en múltiples formas: intervenciones militares, imposición de políticas de cambio de régimen, golpes de Estado, campañas mediáticas de desinformación, operaciones encubiertas, acciones clandestinas e intromisiones destinadas a la desestabilización política, económica y financiera de los Estados Miembros de nuestro Movimiento, entre tantas otras. Sus motivaciones van desde los intereses de dominación geopolítica hasta la espoliación de recursos naturales y la imposición de modelos políticos, económicos, sociales y culturales, en contravención de los más elementales principios de las relaciones internacionales.

Debemos recordar, en ese orden de ideas, que Venezuela es hoy víctima de este fenómeno, el cual ha estado marcado por actos de agresión, perpetrados de manera criminal e impune por un régimen que desconoce no sólo el multilateralismo sino toda norma del derecho internacional, y que hoy pretenden retrotraernos a los tiempos de la unipolaridad. Nuestro país sigue siendo víctima de los embates del intervencionismo por parte de factores externos, los cuales no han desistido de sus planes desestabilizadores en contra de la paz y la tranquilidad de nuestra nación e, incluso, han llegado no sólo a potenciar su política de cambio de régimen, servil por supuesto, sino que hay amenazas claras con el uso de la fuerza y la llamada “opción militar” contra nuestro país, desconociendo la Declaración de América Latina y el Caribe como Zona de Paz de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños del año 2014.

Desde hace más de cuatro años se viene aplicando un plan de destrucción económica y financiera, a través de la ilegal promulgación e implementación de medidas coercitivas unilaterales, que busca no sólo asfixiar económica, financiera y comercialmente a Venezuela, sino provocar el máximo sufrimiento social, erosionar las capacidades de nuestra nación para sostenerse y, al final, provocar una implosión que permita una intervención militar extranjera.

Se trata de un gigantesco e inhumano experimento de guerra no convencional que va acompañado del robo y el saqueo de los bienes y activos del Pueblo venezolano, razón por la cual no podemos dejar pasar esta ocasión para, desde esta tribuna, exigir el levantamiento de todas las medidas coercitivas unilaterales contra nuestro país; la devolución del dinero robado a Venezuela; el cese del bloqueo comercial y financiero a nuestro pueblo; el cese de los sabotajes a nuestra infraestructura con operaciones clandestinas; el cese de las amenazas de intervención militar; y el cese de las amenazas a los venezolanos que quieren dialogar y dirimir sus diferencias de manera pacífica.

Ante estas manifiestas agresiones contra Venezuela, violatorias todas de la legalidad internacional, queremos agradecer, en nombre de nuestro pueblo y nuestro gobierno, la permanente e inquebrantable solidaridad de nuestro Movimiento en defensa del respeto a la soberanía, la independencia política y el derecho inalienable del pueblo venezolano a su autodeterminación.

En el marco de nuestra histórica Diplomacia Bolivariana de Paz, desde Venezuela concebimos el no alineamiento dentro de la neutralidad positiva como un puente hacia el diálogo, la tolerancia y el entendimiento para que el Movimiento pueda seguir siendo un factor de equilibrio en las relaciones internacionales. Desde esta perspectiva, juzgamos necesario la conjugación de esfuerzos para contribuir al fortalecimiento de la cooperación Sur-Sur y la consulta y la concertación política, a fin de que las decisiones adoptadas y los pronunciamientos emitidos por nuestros líderes tengan una incidencia real y un impacto positivo en el escenario mundial, especialmente en los procesos de negociación intergubernamentales.

Por nuestra parte, desde el momento mismo en que asumimos la Presidencia del Movimiento de Países No Alineados, nos establecimos tres (03) metas muy concretas: afianzar la cohesión de nuestra membresía, sobre la base de la premisa de “unidad en la diversidad”; fortalecer la solidaridad entre los Estados Miembros del Movimiento, en el mejor espíritu de no alineamiento; y avanzar en el proceso de revitalización del Movimiento, a fin de reafirmar su plena vigencia en la actual coyuntura internacional. Solo así será posible que nuestro Movimiento desempeñe un papel protagónico en el establecimiento de un mundo pacífico y próspero, y en la construcción de un Nuevo Orden Internacional.

El Movimiento de Países No Alineados y sus causas históricas, sin embargo, continúan teniendo hoy plena vigencia en las relaciones internacionales. De allí que, frente a esas políticas imperiales, neocoloniales y neoliberales, debemos ser capaces de adoptar, de manera conjunta, organizada y coherente, en el marco del derecho internacional y con estricto apego a los principios que rigen las relaciones de amistad y cooperación entre los Estados, respuestas eficaces para hacer frente a tan graves y masivas violaciones. Estamos seguros que, bajo el liderazgo de Azerbaiyán, nuestro Movimiento sabrá avanzar en esa dirección, para lo cual Venezuela le reitera todo su apoyo a nuestro hermano Canciller Mammadyarov.

En otro orden de ideas, no puedo pasar por alto esta oportunidad para expresar el profundo agradecimiento a los Pueblos y Gobiernos de nuestro Movimiento de Países No Alineados por el voto de confianza y el valioso apoyo que extendieron hace casi una semana a la candidatura de Venezuela al Consejo de Derechos Humanos, conscientes de la importancia que revestía para nuestro país esa elección. Esa no es más que otra muestra concreta de la solidaridad que caracteriza a nuestro Movimiento y a los países del Sur.

Para concluir, desde la República Bolivariana de Venezuela renovamos nuestro irrevocable compromiso político y moral de defender la Carta de las Naciones Unidas y las normas del derecho internacional, así como de respetar, preservar y actuar en todo momento en nuestras relaciones internacionales en consonancia con los Principios de Bandung, al tiempo que renovamos nuestro compromiso con los esfuerzos a favor de la plena revitalización de nuestro Movimiento de Países No Alineados, a fin de que se mantenga siempre su vigencia, relevancia y que desempeñe el papel central e histórico que le ha correspondido y le corresponderá en la actual coyuntura internacional. Es la hora de hacer más para superar las divisiones; es el momento de respaldar el multilateralismo y la diplomacia para hacer realidad un mundo pacífico y próspero para toda la humanidad.

Muchas gracias y que viva nuestro Movimiento de Países No Alineados.

Bakú, República de Azerbaiyán, 23 de octubre de 2019

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Temas: XVIII Cumbre del Movimiento de Países No Alineados-Mnoal.

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