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La Revolución Bolchevique: Causas e impronta de un movimiento que transformó la historia del mundo

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Un siglo ha trascurrido y la Revolución Bolchevique o Revolución de Octubre de Rusia continúa siendo un referente ineludible en las búsquedas actuales de un mundo mejor al que millones de seres humanos aspiran.

Las virtudes de este importante acontecimiento se pierden de vista si se toman en consideración las condiciones económicas y sociales de la Rusia de mediados del siglo XIX  y principios del siglo XX. Particularmente en el XIX cuando el pueblo del Imperio ruso sufría atraso y miseria; millones de hombres, mujeres y niños vivían explotados en los campos.

Todo transcurrió durante la sucesión de los últimos Zares de la dinastía Romanov, establecida en Moscú desde el siglo XVII.

Hacia el 1861, Alejandro II decretó la abolición de la esclavitud, lo que significó la libertad personal a todos los esclavos rusos; sin embargo, poco o nada cambió por el elevado nivel de miseria que motivó la decisión de los liberados a quedarse con los explotadores. Se produjeron varios intentos fallidos contra el Zar, mientras se consolidaba la Inteligencia Rusa.

Veinte años después, fue asesinado Alejandro II en Petrogrado, capital del Imperio ruso. Al asumir  Alejandro III, venga la muerte de su predecesor con la represión de los movimientos revolucionarios.

Aumenta la explotación de los trabajadores

De manera simultánea, aumentaba la industrialización, la clase obrera urbana y, en consecuencia, la explotación de los trabajadores.

El último Zar de la dinastía Romanov, Nicolás II, llegó al poder en 1894 con la muerte por una enfermedad de Alejandro III. El nuevo monarca carecía de experiencia y capacidad para gobernar el imperio ruso.

Una disposición trascendental en el camino hacia la Revolución de Octubre fue la fundación en Minsk (actual Belarús) –en 1989- del Partido Obrero Social Demócrata ruso, de ideología Marxista, que posteriormente sería dirigido por el principal protagonista de la Revolución, Vladímir Uliánov “Lenin”.

En 1900, Lenin regresó de la prisión en Siberia y se dedicó a dictar conferencias, sostener reuniones con obreros e intelectuales; dispuso, además, un importante tiempo a la escritura de artículos y libros. Durante ese período, publicó Iskra (en ruso, И́скра, “La Chispa”), un periódico propagandístico que se introducía a Rusia en clandestinidad.

Paralelamente, funcionaba el Partido Social Revolucionario, que contaba con el apoyo de campesinos y algunos obreros industriales, disputándose con el Partido Obrero Social Demócrata la decisión de las clases subalternas. En sus filas figuraba Aleksandr Kérenski, quien llegó a gobernar provisionalmente el país tras el fracaso de Nicolás II durante la I Guerra Mundial que inició en 1914.

Los Mencheviques y Bolcheviques

Para 1902, Lenin publicó el célebre folleto qué hacer, mediante el cual orienta cómo llegar a la Revolución. Lenin consideraba que “no hay movimiento revolucionario sin teoría revolucionaria y no hay teoría revolucionaria sin el movimiento de las masas”.

Un año más tarde se dividió el Partido Obrero Social Demócrata entre los Mencheviques y los Bolcheviques: Los primeros argumentaban que previo al socialismo era necesaria una transición, mientras que los Bolcheviques se decantaban por la toma del poder luchando contra el zarismo y la burguesía.

En enero de 1905, cientos de miles de personas se movilizaron en Petrogrado con el propósito de solicitar al Zar mejoras laborales; la respuesta que recibieron fue la represión por las tropas del emperador. Este hecho desencadenó huelgas masivas en la ciudad y en los campos.

rrDurante ese año ocurrió en Rusia un cambio político sin precedentes: Nicolás II creó la Duma Estatal, una asamblea consultiva que resultó ser un organismo electo por la burguesía cuyas facultades cercenaba el mismo Zar.  Simultáneamente, surge el primer Soviet, un consejo de organización de la clase obrera y los revolucionarios.

Luego de varias huelgas, los Soviets se propagan a las ciudades y los campos; en Moscú y Siberia se convocaron los primeros Soviets de soldados. En Petrogrado, el Soviet alcanzó a representar en poco tiempo a no menos de 250 mil obreros de diversos sindicatos, y presentó a la Duma Estatal una serie de reivindicaciones. En noviembre fue detenido el presidente del Soviet de Petrogrado, siendo remplazado por Lev Davídovich Bronstein, más conocido como León Trotski, quien, a pesar de tener algunas diferencias con Lenin, colaboró con él.

Al estallar la I Guerra Mundial en 1914, Nicolás II movilizó a millones de personas y debilitó la estructura productiva del país, lo que comprometió su imperio. Además de las muertes, el conflicto agudizó la crisis social. Hubo manifestaciones posteriores que pedían la paz, incluso revueltas en  varios cuarteles cuyos soldados se negaban a disparar contra los manifestantes.

El gobierno provisional y el triunfo de los Bolcheviques 

En febrero de 1917 se conformó un gobierno provisional que, por presión de los Mencheviques de Petrogrado, quedó luego en manos de Kérenski. Nicolás II al frente del ejército en la guerra había perdido el apoyo y abdicado.

En su corto gobierno, Kérenski intentó instaurar una transitoria democracia burguesa con el apoyo de los Mencheviques. Los campesinos, por su parte, exigían la tierra, la paz y la constitución de un gobierno verdaderamente popular y socialista.

A Rusia regresaron varios dirigentes revolucionarios que debieron exiliarse, entre ellos, Lenin y Trotski; no obstante, el gobierno de Kérenski continuó la persecución contra líderes Bolcheviques.

Lenin se exilió nuevamente en Finlandia con una consigna: todo el poder para los Soviets; y creó la Guardia Roja, un comité militar revolucionario comandado por Trotski,  para tomar el poder en nombre de los Soviets.

En octubre de 1917, los revolucionarios tomaron el control de la central telefónica, las estaciones de ferrocarriles y los edificios oficiales. Tras otros sucesos, Kérenski escapó y se constituyó un Consejo de Comisarios del Pueblo, formado por Bolcheviques y presidido por Lenin.

Los Soviets proclamaron, finalmente, la constitución de su República: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Un siglo después, la Revolución Bolchevique continúa siendo fuente de inspiración para los pueblos que luchan por un mundo mejor; contra el capitalismo, el neocolonialismo y la explotación del hombre. LO

   

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