En Japón intelectuales exigen a la Comunidad Internacional el respeto a la soberanía de Venezuela

La situación de Venezuela es tensa. Hubo un acontecimiento anormal en el país: el presidente de la Asamblea Nacional Guaidó, quien se opone al gobierno actual del presidente Maduro, se declaró como “presidente interino” el 23 de enero en una marcha opositora, y los Estados Unidos y algunos países de la Unión Europea inmediatamente manifestaron su respaldo a esta declaración. Washington está demandando la destitución del presidente actual insinuando incluso una posible intervención militar. Los principales medios del mundo informan esta situación basándose en la matriz de opinión de que las “fuerzas opositoras” hacen frente a la “dictadura”, y de que, en consecuencia, hay un doble poder en el país.

En apariencia, es así. Sin embargo, ¿esto no significará que están intentando la caída del gobierno de una nación bajo pretexto de la división del país, promovida en realidad por la intervención? La “ayuda humanitaria” ha sido utilizada como pretexto de la intervención militar a partir del conflicto de Kosovo, a finales del siglo pasado. La invasión a Iraq y Siria también terminó sumiendo una amplia zona del Medio Oriente en la confusión y caos, privando totalmente a los ciudadanos de los aspectos más básicos de la vida, y siendo una de las principales causas del actual “problema de refugiados”.

La violación de la soberanía en nombre de la “democratización” y “asistencia humanitaria”, está agravando la división social de Venezuela, y esto claramente infringe el Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. El apoyo deberá ser prestado a fin de promover la autonomía del país.

Conocemos una situación parecida a la de Venezuela: recordamos el golpe de Estado que se realizó en Chile en septiembre de 1973. Estados Unidos, intentando impedir la difusión del socialismo en su “patio trasero”, instigó al ejército chileno y derrocó a la Administración Allende, para después poner la sociedad chilena bajo el dominio oscuro del general Pinochet durante 20 años. Entonces la potencia envió a economistas liberales al gobierno autoritario de Chile para reformar la sociedad chilena y así integrar al país en la zona económica neoliberal.

En Venezuela, se estableció el gobierno de Chávez en 1999, buscando liberarse del régimen “pro-estadounidense” que había durado muchos años. El presidente Chávez alegó que el petróleo, que entonces estaba bajo control de grandes multinacionales petroleras, debía ser utilizado para los intereses del pueblo. De esta manera aprovechó el ingreso petrolero para mejorar la vida de un enorme número de personas necesitadas y establecer el sistema médico gratuito, e impulsó la reforma agraria expropiando terrenos. Promovió así la reforma social basada en el pueblo. La clase alta y los que actuaban en pro de sus propios intereses reaccionaron contra la política del nuevo líder. EEUU acusó a Chávez de ser “dictador” que privaba la “libertad” de los ricos, y apoyó el golpe de Estado de la Fuerza Armada en la que apoyaron a un personaje poderoso en 2002. No obstante, el intento fracasó tan solo en dos días ante el grito de la multitud que exigió el regreso de Chávez en las calles de Caracas. Se recuerda que entonces también los medios occidentales criticaron la “represión de las marchas antigubernamentales” (después del acontecimiento se supo que era una represión forjada).

En Venezuela, la situación económica y social se está haciendo cada vez más difícil debido a la caída de los precios del petróleo de los últimos años, el bloqueo económico liderado por los Estados Unidos y el Reino Unido, y los obstáculos que imponen aquellos con intereses propios. El gobierno de Maduro se ve en dificultades para tomar medidas, y se ve obligado, a veces, a recurrir a las maneras “autoritarias” para frenar la escalada de las críticas al gobierno y la violencia opositora. Norteamérica, por otra parte, procura agravar la situación a través de las diversas sanciones, apoyando al ala extremista de la oposición para intervenir después bajo pretexto de la “ayuda”. En esta “intervención para la asistencia” en la que involucran a la Comunidad Internacional, se visualiza la intención de Estados Unidos de no admitir la existencia de gobiernos “antiestadounidenses” en Sudamérica. Esta voluntad se mantiene consecuentemente desde los tiempos de Monroe.

Hay antagonismo en Venezuela, pero la raíz de ese enfrentamiento está entre Venezuela y Estados Unidos: es el enfrentamiento entre la línea chavista (bolivarianismo) y el dominio económico norteamericano. Es por eso por lo que las variadas intervenciones, incluyendo una posible militar, se convierten en los temas centrales de la discusión. El inducir a la opinión pública internacional a la matriz de “los ciudadanos contra la dictadura” ha sido la manera habitual de Washington, y este método se utiliza abiertamente, en particular en Sudamérica, con el presidente Trump que está encarnando un mundo de “Fake News”. ¿Su lema no es “América Primero”? La Comunidad Internacional, sobre todo los medios de comunicación que suministran información, deben evaluar lo que está pasando teniendo como base el contexto histórico sin precipitarse a aceptar una matriz superficial. Si no, terminarán ocasionando nuevamente la desgracia y desolación en un rincón del mundo.

Nosotros, a través del presente comunicado, hacemos un llamamiento a los ciudadanos y al gobierno de Japón, especialmente a los que trabajan en los medios de comunicación, para los siguientes puntos:

– Exigimos que observen atentamente la situación de Venezuela y que determinen su actitud basándose en la normativa internacional tales como el respeto a la soberanía de naciones independientes y la no intromisión en los asuntos internos.
– Exigimos a la Comunidad Internacional que apoye Venezuela para que ésta misma pueda solucionar la división del país a través del diálogo. (Apoyar la actitud que mantienen México, Uruguay, países caribeños y miembros de la Unión Africana, entre otros, para ser intermediarios.)
– Exigimos el levantamiento de todos los bloqueos y sanciones económicas por parte de las potencias occidentales, las cuales causan las dificultades y la división en Venezuela.
– Exigimos que los medios de comunicación reflexionen la “narrativa” de las potencias y que publiquen noticias basándose en los hechos.

Firmantes (26 personas):
Hiroaki IDAKA, investigador de los estudios latinoamericanos
Yoshihiko ICHIDA, investigador de la historia del pensamiento social. Universidad de Kobe
Tomoya IN-YAKU, consejero de agricultura y alimentos
Hiroji OKABE, investigador de la historia moderna de Latinoamérica. Profesor emérito de la Universidad de Tsuda
Hidetaka OGURA, investigador de la historia moderna de Latinoamérica. Universidad de Kanagawa
Makoto KATSUMATA (*), profesor emérito de la Universidad de Meiji Gakuin
Michiko KIYOMIYA, ex-jefa de redacción de la revista mensual “Sekai”
Nobuaki KUROSAWA, pedagogo. Ex-investigador de la Universidad de Tokyo Gakugei
Masako GOTO, investigadora de la historia moderna de Latinoamérica. Profesora emérita de la Universidad de Kanagawa.
Hitoshi SAKURAI (*), ex-productor de NHK
Michihiro SHINDO (*), investigador de los estudios latinoamericanos
Yasuhiro TANAKA, consejero representante del Comité de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina-Japón (Japan AALA)
Chikako NAKAYAMA, investigadora del pensamiento económico. Universidad de los Estudios Extranjeros de Tokio.
Makiko NAKANO, Democracy Now! Japan
Osamu NISHITANI (*), investigador de la historia del pensamiento. Universidad de Rikkyo
Nobuyo YAGI, cantante de la música latina, escritora y periodista
Atsushi YAMADA, Democracy Times
Isao YOSHIWARA, sociólogo. Profesor emérito de la Universidad de Meiji Gakuin
Taihei MORIHIRA, Asia Press Club
Hiroshi DAI, periodista, ex-corresponsal del periódico Mainichi.
Satoko NORIMATSU, Peace Philosophy Centre
Masumi MATSUURA, Departamento de Asuntos Internacionales del Peace Boat, encargada de América Latina
Kinhide MUSHANOKOJI, ex-vicerrector de la Universidad de Naciones Unidas
Tatsuya YOSHIOKA, co-representante del Peace Boat.
Takao TAKAHARA, Instituto de Investigación para la Paz Internacional, Universidad de Meiji Gakuin
Eiji ROPPONGI, periodista y coordinador residente en Sudamérica

(*): Organizadores

En los próximos días publicaremos esta declaración en la página web “Declaración urgente sobre Venezuela 2019” (for-venezuela-jp-strikingly.com) para promover la recolección de firmas a favor de este comunicado. El texto será traducido del japonés al español y al inglés para difundirlo en el mundo.

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