Sueños y desesperanza: testimonios de venezolanos que decidieron retornar al país desde Perú

La búsqueda de una nueva oportunidad de vida fue el sueño que albergaron cientos de venezolanos cuando decidieron salir de su tierra para emprender un recorrido de miles de kilómetros hacia otros países, sin imaginarse lo que posteriormente les sucedería: un largo y tormentoso camino plagado de humillaciones, vejaciones y maltratos provenientes de quienes en algún momento fueron acobijados por la Patria de Bolívar.

Dormir en las calles, trabajar más de 12 horas diarias para garantizar el sustento de sus familiares y ser sometidos a actos xenofóbicos son tan solo algunas de las experiencias relatadas por los venezolanos que, por una agresiva campaña migratoria y de crisis humanitaria promovida por las grandes corporaciones mediáticas, abandonaron su país para volver a poseer el nivel de vida y el poder adquisitivo que alguna vez disfrutaron, el cual se vio mermado por la guerra económica inducida por los poderes fácticos y las sanciones coercitivas impuestas por potencias extranjeras.

Bajo esta sugestión, una pareja de larenses conformada por Sara Medina, su esposo y sus dos hijos de 13 y 7 años decidieron partir al Perú a mediados del mes de Abril con la esperanza y el regocijo de que en la nación inca tendría un nivel de vida óptimo para ella y su familia.

A las pocas semanas de haber llegado al Perú, tanto su esposo -de profesión Abogado- y Sara consiguieron un “trabajo” en una tienda. Bajo un ambiente de hostilidad y agravios ambos debían laborar 20 horas diarias, jornada que no era suficiente para reunir el dinero que les permitiera costear los gastos de hospedaje, comida y colegio de sus dos hijos, quienes a su corta edad también fueron víctimas de xenofobia por el simple hecho de ser venezolanos.

Su pequeña hija de tan solo 7 años fue privada de compartir actividades con los demás niños del colegio donde estudiaba, hecho que la llevó a sufrir una crisis a raíz del maltrato psicológico al cual estuvo expuesta. “Los docentes del colegio trataban mal a la niña cuestión que le generó inseguridad y un trauma psicológico”, relató.

“Cuando llegamos a Perú nuestra percepción cambió pues los venezolanos son humillados, denigrados y explotados laboralmente. La dueña de la tienda en donde yo (Sara) trabajaba no le gustaba la forma de hablar de los venezolanos y allí comenzó un ataque hacia mi persona sin motivo alguno”, sostuvo Medina en entrevista vía telefónica concedida al equipo de prensa del Ministerio del Poder Popular para Relaciones Exteriores.

En su corta estancia en la tienda de ropa, Sara se entera de que está embarazada, motivo suficiente para que su contratante la despidiera sin cancelarle los días de “esclavismo laboral” que tuvo que sobrellevar para poder subsistir.

“Todo se comenzó a complicar. Viendo la situación de maltrato que estaban atravesando nuestros hijos, mi esposo y yo tomamos la decisión de volver a Venezuela y es cuándo nos enteramos del plan Vuelta a la Patria impulsado por el Estado venezolano para el retorno de los compatriotas a su tierra. Es allí cuando ingresamos al portal web de la Embajada de Venezuela en Perú para conocer los recaudos que solicitaban para ser incorporados en el referido plan”, comentó.

El Plan Vuelta a la Patria, impulsado por el presidente de la República, Nicolás Maduro, es un programa que tiene como objetivo ayudar y apoyar a los venezolanos y venezolanas que emigraron hacia otro país que deseen regresar a Venezuela.

Medina indicó que una vez que conocieron el mecanismo del plan, se dirigieron a la embajada donde fueron atendidos de manera inmediata, comenzando así los trámites para retornar a la Patria. Agregó que su esposo aún permanece en el Perú pues debe cancelar las multas de estadía de 4,50 soles diarios aplicadas a los ciudadanos que superan su permiso como turista correspondiente a 180 días.

Es así como, el pasado 27 de agosto un vuelo de la aerolínea Conviasa partió a tempranas horas de la mañana a tierras peruanas para repatriar a 89 ciudadanos venezolanos quienes vivieron situaciones inimaginables, algunos de ellos fueron despojados de sus pasaportes para ser sometidos a extensas jornadas de trabajo y humillaciones, sin ningún tipo de derecho ni defensa.

La joven larense agradeció a las autoridades venezolanas, quienes, a su juicio, activaron un impecable protocolo para atender a los cientos de compatriotas que se encuentran apostados a las afueras de la misión diplomática en tierras incas.

Alienados por la feroz campaña que posiciona a Venezuela como un “Estado fallido sumergido en una crisis humanitaria” Robinson Martínez, un falconiano decidió junto a su esposa y su hija Victoria de 8 años trasladarse hacia Perú con la expectativa de comenzar una nueva vida que le permitiera a él y a su familia vivir dignamente y costearse los gastos médicos que implica su enfermedad, una esclerosis múltiple que padece desde muy joven.

Su condición de salud lo limitó para obtener un empleo formal, cuestión que lo obligó a recorrer las plazas y calles de Perú vendiendo caramelos por más de 12 horas para recabar, por lo menos, 50 soles diarios para poder llevar el sustento a su hogar.

“Las condiciones climáticas afectaron mi trabajo, habían días que no vendía absolutamente nada y es allí cuando se comenzó agudizar mi situación, no podía costear los gastos médicos que genera mi condición. Cuando decides irte a otro país se generan muchas expectativas que terminan siendo falsas”, sentenció.

Martínez quien integró el grupo de 89 venezolanos repatriados a través del Plan Vuelta a la Patria hizo un llamado a la reflexión e invitó a aquellos que tienen planificado irse del país a seguir luchando, pues a su juicio considera que solo en la unión de todos es posible superar cualquier adversidad.

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Temas: Plan Vuelta a la Patria.

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